domingo, 27 de mayo de 2007

¿Qué nos impide lograr la VIP?

Pienso que nada nos lo impide pero si existen limitaciones interiores que nos lo dificultan.
Pablo de Tarso, de manera particularmente elocuente describe la tensión y la lucha que oscurece la Visión Interior:
"Por mi parte os digo: Si vivís según el Espíritu, no daréis satisfacción a las apetencias de la carne. Pues la carne tiene apetencias contrarias al espíritu, y el espíritu contrarias a la carne, como son entre si antagónicos, de forma que no hacéis lo que quisierais".
Para todos resultan una experiencia cotidiana las tendencias del deseo y las intenciones de satisfacer el propio ego. Dice Pablo:
"Ahora bien, las obras de la carne son conocidas: fornicación, impureza, libertinaje ... embriaguez, orgías y cosas semejantes ".
Pero no sólo se refiere con obras de la carne a las manifestaciones exteriores , también añade:
"odios, discordias, celos, iras, rencillas, divisiones, envidias"
Pablo también habla en contraposición de "el fruto del Espíritu":
"amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí"
Con sus reflexiones Pablo nos deja ver que la VIP, no está en negar el cuerpo en benefício del espíritu, sino de no transigir a los deseos desordenados propios de la debilidad humana.
Quien se somete al deseo no puede alcanzar la VIP, porque está esclavo de la insatisfacción.
Quien resiste los embites del deseo de las intenciones egoistas, no se cierra a sí mismo, sino que se abre al don de la Fuente que mana hasta la Vida Eterna.
Está claro que la VIP como es un don, no está de nuestra mano acrecentarlo, pero el don es sobreabundante, no necesita ser acrecentado, sencillamente necesitamos estar en las debidas disposiciones para recibirlo.
Cuanto mejores sean nuestras disposiciones, más capacidad de asumir el don tendremos, con más VIP viviremos.
Así lo dice Pablo:
"Si vivimos según el Espíritu, obremos también según el Espíritu"
"Los que viven según la carne, desean lo carnal; más los que viven según el Espíritu, lo espiritual"
Quien permite que el don habite en su ser, vivirá. Y vivir, para una persona, no es el mero suscistir, sino ser. Nuestro ser el existente, y al existir vivimos. Quien no despliega su ser plenamente no vive plenamente... Quien no goza de VIP es como un muerto viviente que busca vida en lo que muere.

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