No pienses en lo que los demás quieren que seas, no pienses en lo que necesitas para sentirte seguro, no pienses en obtener placer, poder, independencia... Mira en tu interioridad, y pregúntate ¿qué quieres ser, de verdad? ¿quién eres? Eso es lo que eres. Actúa en consecuencia y entrará en un tremendo estado de paz interior aunque fuera haya "guerra". Así, los motivos que te mueven en la vida, serán los mismos motivos por los que has sido creado. Esto es fácil de decir, pero difícil de conseguir pero tienes que confiar. Es como cuando aprendistes a tirarte a la piscina de cabeza, si te tiras con miedo te metes la panzada. Si dejar fluir tu cuerpo, el sólo se introduce con suavidad y elegancia, pero necesitamos ayuda. Alguien tiene que estar a tu lado para que te lances al temido misterio de la novedad.
Dice Robert Spaemann: "Lo que verdaderamente somos se halla ya delante de nosotros, y para alcanzarlo estamos necesitados de ayuda".
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