viernes, 18 de mayo de 2007

Entra en el Sagrario

Un alma muy candida se entretenía observando un Sagrario. Estaba muy inquietos pues sabían que dentro estaba Jesús. Lo miraba con asombro, hasta que de pronto llevó un ángel reboloteando y dijo al alma:
-¿quieres entrar para estar con Jesús?
-Pero estás loco, ¿cómo voy a entrar con estas pintas?
- ¡Anda cobardica, no pongas excusas!. Si quieres entrar de verdad, yo te iré indicando y no tendrás ningún problema.
- Bueno, bueno, ya voy.
El alma se fue aproximando, mientras escuchaba las indicaciones de su Ángel:
- Antes de entrar en el Sagrario quiero que observes un gran árbol que hay fuera de él. Es el Árbol de la Cruz. Quiero que cuelgues en él todos tus resentimientos, tus problemillas, sus remordimientos. Cuélgalo todo, este Árbol admite todo lo que quieras colgarle, sin importar lo pequeño o grande que sea.
Sientes un gran alivio, te has quitado un gran peso de encima y tienes ganas de salir volando pero no te confundas, estás ligero para entrar...
Ahora toca a la puerta, no tengas miedo al Encuentro... Estas esperando a que se abra la puerta, estas nervioso, te repeinas, respiras hondo y pausado,,, res pi ras hon do y pau sssado...
Te encuentras con Jesús. Frente a ti hay una persona bella y amable que te ha estado esperando pacientemente, siempre te querrá y cuidará. ¿Puedes sentir el amor con el que Jesús te envuelve al entrar?.
Coge la mano que Jesús te tiende, abre la verja que tienes delante y entra en el Sagrario. Al penetrar en él, los colores se llenan de vida con una intensidad que nunca habías visto. La vista se pierde en la inmensidad de un espacio abierto y fresco. Un aroma suave y delicado lo envuelve todo.
El Sagrario es muy tranquilo, está lleno de amor y armonía.

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