lunes, 21 de mayo de 2007

Correr con VIP

Me gusta mucho hacer deporte y desde hace un tiempo corro con frecuencia en el parque del Retiro (Madrid).
Muchas veces voy con los cascos oyendo música pero he descubierto otra forma más chula de disfrutar del momento.
Mientras voy corriendo tomo conciencia de mi organismo en relación con las personas que pasean a mi alrededor y trato de unir el cuerpo y el espíritu en una misma acción-contemplación. Tengo amigos que conectan mucho mejor con la naturaleza, pero a mi me cuesta un poco, me siento más atraído por las personas y su comportamiento.
De este estado se medita estupendamente, el ejercicio oxigena el cerebro y surgen ideas apasionantes de amor y de entrega.
Al correr siento la respiración, el desgaste, el sacrificio que pasa de ser una mera necesidad psicofisiológica o narcisista, a un holocausto de amor.
No soy el único que corre, y entiendo que hoy el deporte de compensación es necesario para afrontar ritmos de rendimiento estresantes e inhumanos.
Pero quiero invitar a correr, no como lo hace un leopardo, sino como seres humanos, no sólo con el cuerpo, sino también con el alma.
No se trata de buscar un record, sino un adecuado acondicionamiento corporal que me permita escuchar mi música interior... Pero no descarto los record, la superación personal te pone en mejores condiciones de entregarte.
Al correr con VIP, los parametros de dolor-placer, no son la referencia, no es lo que se busca, aunque vienen dados. Cada día tendrán diferentes sensaciones pero siempre podrá ser satisfactorio aunque varíe el rendimiento.
La cabeza no piensa en antes, ni después. No se piensa en problemas, sino que se disfrutar de la eternidad del presente.
La respiración es consciente y nuestros movimientos son elegantes y dignos, como un caballo. Cada paso que damos infunde vida.

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